Este refrán por todos conocido va como anillo al dedo para presentar el artículo de Gabriel Ginebra publicado en La vanguardia el pasado 24.SET.12 titulado “El afán de perfeccionismo nos hace incompetentes“. El artículo, con forma de entrevista, trata en esencia de cómo una gestión complicada con exceso de burocracia y control puede convertir una organización en obesa, hiperactiva e ineficaz.

WorkersEl artículo me llegó a través de un amigo, preocupado como todos por la deriva de su organización. Porqué las organizaciones son barcos donde todos los componentes acaban llegando al mismo lugar. Su lectura me ha hecho reflexionar, pensar. He encontrado en él una formulación adecuada para describir mi experiencia en grandes organizaciones, no necesariamente en la que estoy ahora. De algún modo me ha ayudado a reafirmarme en mis criterios de organización del trabajo, gestión y producción. A saber:
  • La estructura orgánica debe ser lo más plana posible: Dirección, mandos intermedios, y técnicos, 3 niveles. Los técnicos son los que producen, utilizo este término por deformación profesional, podría hablar de vendedores, recolectores, operarios, … Estructuras complejas facilitan la proliferación de procedimientos innecesarios y burocracia excesiva.
  • El ojo del amo engorda el caballo. En el ámbito privado el propietario debe dirigir. En el ámbito público esto no es posible, tenemos un problema, un problema gordo. Hay que buscar fórmulas que permitan simular que un político o cargo de confianza tiene parte en los beneficios producto de su gestión: sueldo por objetivos por ejemplo. Si no lo conseguimos vamos a continuar jubilando a nuestros políticos en ENDESA, REPSOL, TELEFÓNICA, AGBAR, … En fin, no continúo que me pongo de mal humor.
  • Cuando el volumen de negocio disminuye, la estructura también debe hacerlo. Tuve un director general que decía “las estructuras deben ir calientes”, que no es otra cosa que todo el mundo ocupado y con carga de trabajo. La verdad es que si dominas el trabajo que desempeñas es mejor tener cierta presión. La presión te obliga a aplicar la regla de Pareto del 20/80: aplica un 20% de esfuerzo para conseguir el 80% del resultado, … y a por otra cosa. ¿Dónde quiero llegar a parar? Pues que si sobra gente en una función o departamento se les debe reubicar. No sirve inventarse nuevos procesos ni servicios, que seguro van a entorpecer el natural y normal funcionamiento de la organización (en el artículo hablan específicamente de Calidad, pero hay otros, oficina de proyectos por ejemplo).
  • Comandos. La estructura orgánica no siempre es adecuada para resolver necesidades esporádicas. No es buena práctica ajustar continuamente la estructura a las necesidades. Repito: no es bueno hacerlo continuamente. Para resolver estas eventualidades hay que crear comandos adhoc, con técnicos multidisciplinares capaces de obtener resultados al respecto. Una vez resuelto el problema, cada oveja a su redil.
Bueno, ya acabo, os recomiendo la lectura del artículo. Y espero que os haga reflexionar como a mi.
En otra entrada de este blog se hace referencia a un tipo de gestor DILIGENT y NO SMART (el tonto diligente) que podría identificarse directamente con la clase de directivos que se describen en el artículo.  La entrada acaba advirtiéndote de que debes cuidarte de ellos, procurar que no caiga ninguno en tu organización.

. – Xavier Roca Vilalta

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